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Cómo saber si un zapato es de cuero: aprende a leer la etiqueta de tus zapatos italianos 

En una vitrina, dos pares pueden verse casi idénticos: mismo color, brillo parecido, un aire europeo innegable. La diferencia entre uno y otro casi nunca está a la vista; está escrita en una etiqueta pequeña, cosida o estampada dentro del zapato, que la mayoría de las compradoras nunca lee. Esa etiqueta no es decorativa ni opcional: en Colombia el calzado que se comercializa debe informar, como mínimo, de qué materiales está hecho, quién lo fabrica o lo importa, cuál es su talla y en qué país se elaboró. 

La respuesta corta a la pregunta del título es esta: un zapato es de cuero cuando su etiqueta declara el material “cuero” —o su pictograma equivalente— para la parte específica que te interesa, porque el etiquetado se hace por partes y no por el zapato completo. Un par puede tener el corte en cuero y la suela en otro material, y estar perfectamente bien etiquetado. 

En esta guía te explicamos, en lenguaje sencillo, qué dice la norma, cómo se leen los pictogramas, qué significan las palabras italianas que aparecen en la caja y qué revisar antes de pagar. Es información que en Guido usamos todos los días para seleccionar las colecciones que traemos de Italia, y que te sirve compres donde compres. 

Qué información debe traer la etiqueta de un zapato en Colombia 

Desde el 15 de noviembre de 2021 rige en Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú el Reglamento Técnico Andino para el Etiquetado de Calzado, Productos de Marroquinería, Artículos de Viaje y Similares, aprobado mediante la Resolución 2107 de 2019 de la Secretaría General de la Comunidad Andina. Ese reglamento define la información mínima que debe aparecer en la etiqueta: 

  • Materiales predominantes que componen el producto. 
  • Identificación del fabricante o del importador, con su identificación tributaria. 
  • Talla, únicamente para calzado. 
  • País de origen o fabricación, con expresiones como “Hecho en…”, “Fabricado en…” o “Elaborado en…”. 

Hay un detalle que casi nadie conoce y que vale oro al momento de comparar: la norma distingue entre etiquetas permanentes y no permanentes. La información de materiales y país de fabricación debe ir en una etiqueta permanente, fijada de manera que no se pueda retirar con facilidad. En cambio, el nombre del fabricante o importador y la talla pueden ir en una etiqueta no permanente, como un colgante o un adhesivo. 

Traducido a la práctica: si el origen y los materiales solo aparecen en un sticker que se despega, o si la caja dice una cosa y el interior del zapato no dice nada, ahí hay una señal para preguntar antes de comprar. 

El etiquetado describe tres partes, no un zapato entero 

Tanto el reglamento andino como la Directiva europea 94/11/CE —la norma que siguen los fabricantes italianos— organizan la información por partes del calzado: 

  • Corte o parte superior (en italiano, tomaia): el material exterior que cubre el pie. 
  • Forro y plantilla (fodera e sottopiede): el revestimiento interior que está en contacto con el pie. 
  • Suela (suola): la parte inferior que toca el suelo. 

Sobre cada una de esas partes se aplica la llamada regla del 80 %: se declara el material que representa al menos el 80 % de la superficie del corte, del forro y de la plantilla, y al menos el 80 % del volumen de la suela. Si ningún material llega a ese porcentaje, se indican los dos materiales principales, empezando por el predominante. 

Dos consecuencias prácticas de esa regla, que conviene tener presentes: 

  1. Los adornos, hebillas, ribetes, ojetes y aplicaciones no se cuentan para determinar el material. Un zapato con detalles metálicos o cristales sigue declarándose por su material predominante. 
  1. Cuando el modelo no lleva forro o no lleva plantilla, la etiqueta debe decirlo expresamente: “sin forro” o “sin plantilla”. No es un olvido; es lo que exige la norma. 

Los cuatro materiales que aparecen en una etiqueta 

El reglamento andino y la directiva europea usan las mismas cuatro categorías y los mismos pictogramas. Esta tabla resume qué significa cada una: 

Indicación en la etiqueta Pictograma Qué significa en la práctica 
Cuero o piel curtida Piel estirada Piel animal curtida que conserva su estructura fibrosa. Si tiene una capa de recubrimiento, esta no supera 0,15 mm. 
Cuero untado o recubierto Piel estirada con rombo La capa de recubrimiento supera 0,15 mm, sin pasar de un tercio del espesor total. Aquí entran charoles, chapados y metalizados. 
Material textil Tejido entrelazado Materiales tejidos con fibras naturales, artificiales o sintéticas. 
Otros materiales Rombo Todo lo que no es cuero ni textil: sintéticos, aglomerados, corcho, madera, caucho, entre otros. 

Aquí aparece el punto más útil de todo el reglamento para una compradora exigente: la palabra “cuero” no puede usarse para materiales que no cumplan la definición. Expresiones como “cuero sintético”, “cuero ecológico” o “cuero recuperado” no están permitidas como designación del material; esos materiales deben identificarse como “otros materiales”. Y si a una piel se le retiró por completo la capa de flor, tampoco puede llamarse simplemente “cuero”: debe calificarse, por ejemplo, como cuero split, serraje o descarne. 

Por eso, cuando en una tienda escuches “es cuero ecológico”, lo correcto es entender que no se trata de piel curtida, sino de un material distinto. No es bueno ni malo por definición; es, sencillamente, otra cosa, y debería estar etiquetado como tal. 

El vocabulario italiano que verás en la caja 

Las marcas italianas suelen imprimir la etiqueta en su idioma, y ahí es donde muchas compradoras se pierden. Este glosario resuelve casi todos los casos: 

Italiano Español Dónde aparece 
Tomaia Corte o parte superior Primera línea de la etiqueta 
Fodera Forro Segunda línea 
Sottopiede Plantilla Segunda o tercera línea 
Suola Suela Última línea 
Vera pelle Piel auténtica Caja, plantilla o colgante 
Cuoio pieno fiore Cuero plena flor Descripción del material 
Camoscio Gamuza o ante Descripción del material 
Vernice Charol Descripción del material 
Nappa Napa, piel suave y flexible Descripción del material 
Spazzolato Cuero cepillado, con efecto degradado Descripción del material 
Numero Talla Etiqueta y caja 

Cuero plena flor merece una explicación aparte, porque es el término que separa una piel superior de una común. Se usa cuando el material conserva la flor original tal como queda al retirar la epidermis, sin que se haya eliminado ninguna película mediante lijado o división. Es la capa más resistente y la que mejor envejece. 

“Made in Italy”: qué garantiza la etiqueta y qué no 

El país de fabricación es un dato obligatorio y debe ir en etiqueta permanente. Eso significa que un zapato realmente fabricado en Italia lo dirá dentro del zapato, no solo en la caja o en la publicidad. 

Vale la pena entender un matiz normativo que casi nunca se explica bien. En Italia, el Decreto Legislativo 68 de 2020 —vigente desde el 24 de octubre de 2020— define con precisión los términos cuoio, pelle, cuoio pieno fiore, cuoio rivestito, pelle rivestita, pelliccia y rigenerato di fibre di cuoio, y prohíbe usarlos para materiales que no cumplan esas definiciones. Ese decreto se aplica a los materiales y manufacturas en general —por ejemplo, a la marroquinería— y no a los productos cubiertos por la Directiva 94/11/CE, que es la que regula específicamente el etiquetado del calzado. Dicho de otro modo: tus zapatos italianos se etiquetan bajo la directiva europea; tu bolso italiano, bajo el decreto italiano. 

Existen además sellos privados de trazabilidad que suman información valiosa. El más conocido en el mundo del cuero es el del Consorzio Vera Pelle Italiana Conciata al Vegetale, que otorga la marca Pelle Conciata al Vegetale in Toscana a las curtiembres asociadas que cumplen su reglamento técnico, junto con una tarjeta de garantía numerada que permite rastrear la curtiembre y el fabricante. No todos los zapatos italianos lo llevan —tampoco tienen por qué—, pero cuando aparece es una señal de trazabilidad real, no un adorno. 

Tallas: por qué la etiqueta viene en número europeo 

El reglamento andino exige que la talla del calzado se exprese en el sistema continental europeo, también llamado punto francés, y permite añadir otros sistemas como Mondopoint, Estados Unidos o Reino Unido, siempre acompañados de sus siglas. 

El punto francés es una unidad concreta: equivale a dos tercios de centímetro, es decir, 6,67 milímetros de diferencia entre una talla y la siguiente. Por eso los números europeos avanzan de a uno (36, 37, 38) y no admiten medios números como el sistema estadounidense: el salto entre tallas ya es pequeño. 

Tres recomendaciones prácticas que damos en nuestros showrooms: 

  • Mide tu pie al final del día, cuando está ligeramente más dilatado, y usa siempre la medida del pie más largo. 
  • Recuerda que la talla se refiere a la horma, no a tu pie. Dos marcas italianas con el mismo número pueden calzar distinto según el diseño de la horma. 
  • En modelos cerrados, con puntera afilada o con forro grueso, conviene probar medio número más. En sandalias y modelos abiertos suele ocurrir lo contrario. 

Si compras en línea, revisa la guía de tallas de la tienda y su política de envíos y devoluciones antes de decidir. Y si prefieres probártelos, siempre puedes acercarte a un showroom y pedir asesoría. 

Siete comprobaciones antes de pagar 

  1. Ubica la etiqueta permanente dentro del zapato, no solo el colgante o la caja. 
  1. Verifica que aparezcan las tres partes: corte, forro y plantilla, y suela. 
  1. Confirma qué material se declara en cada parte y no asumas que “cuero” cubre todo el par. 
  1. Revisa si dice cuero o cuero untado o recubierto: el charol y los metalizados suelen ser lo segundo. 
  1. Busca el país de fabricación con la fórmula “Hecho en…”. 
  1. Comprueba que la talla esté en número europeo, con las siglas del sistema si trae otros. 
  1. Identifica al fabricante o importador; es quien responde por la garantía en Colombia. 

Con estas siete comprobaciones no necesitas ser experta en materiales: la etiqueta te da, en treinta segundos, casi toda la información que otras personas intentan deducir tocando el zapato. 

Preguntas frecuentes 

¿“Vera pelle” significa que todo el zapato es de cuero? No necesariamente. La etiqueta describe por separado el corte, el forro con la plantilla y la suela, y aplica la regla del 80 % a cada parte. Un modelo puede tener corte en piel y suela de otro material, y ser un zapato perfectamente legítimo y bien etiquetado. 

¿El “cuero ecológico” o “cuero sintético” es cuero? No. El reglamento andino prohíbe usar la palabra “cuero” —como sustantivo, adjetivo o raíz— para materiales que no correspondan a la definición de piel curtida. Esos materiales deben identificarse como “otros materiales”. 

¿Qué diferencia hay entre cuero y cuero recubierto? El espesor de la capa que cubre la piel. Si el recubrimiento no supera 0,15 milímetros, el material sigue siendo cuero. Si lo supera, sin pasar de un tercio del espesor total, se llama cuero untado o recubierto, categoría en la que entran los charoles y los metalizados. 

¿Es obligatorio que la etiqueta diga dónde se fabricó el zapato? Sí. El país de origen o fabricación hace parte de la información mínima y debe consignarse en etiqueta permanente, junto con los materiales. 

¿Por qué mi talla europea no coincide con la que uso en marcas americanas? Porque son sistemas distintos. El europeo se basa en el punto francés, con saltos de 6,67 milímetros, y mide la horma. Lo más confiable es conocer la longitud de tu pie en centímetros y contrastarla con la guía de tallas de cada marca. 

¿Un zapato sin forro está mal etiquetado? No. Cuando el modelo no lleva forro o no lleva plantilla, la norma exige indicarlo con las expresiones “sin forro” o “sin plantilla”. Es información, no una omisión. 

Conclusión 

Aprender a leer una etiqueta cambia la manera de comprar zapatos. Deja de ser una decisión guiada solo por el diseño o por el precio y pasa a ser una elección informada: sabes qué piel estás llevando, qué parte del zapato la tiene, dónde se fabricó y quién responde por él. Esa misma lectura es la que hacemos en Guido cada temporada cuando seleccionamos, directamente en Italia, los modelos que llegan a nuestras vitrinas. 

Si quieres dar el siguiente paso, te recomendamos leer también nuestra guía sobre cómo elegir materiales y suelas para el clima de Bogotá: la etiqueta te dice qué compraste, y el clima define cuánto te va a durar. 

Explora nuestra colección de zapatos italianos, botines y mocasines, y escríbenos si quieres que revisemos contigo la ficha de un modelo antes de decidir. 

Hablemos: WhatsApp 311 279 00 67 │ 🌎 https://guido.com.co/ 

Este contenido es informativo y no constituye asesoría técnica, legal ni comercial personalizada. La normativa citada, así como las fichas técnicas y las políticas comerciales, pueden actualizarse; te sugerimos verificar la información vigente en las fuentes oficiales y con el fabricante o importador antes de tomar una decisión de compra.